Telas homologadas para hacer mascarillas

Cómo coser la máscara facial de tela con diseño CDC – DIY

De las personas que presentan síntomas, el 81% sólo desarrolla síntomas leves o moderados (hasta una neumonía leve), mientras que el 14% desarrolla síntomas graves (disnea, hipoxia o más del 50% de afectación pulmonar en las imágenes) que requieren hospitalización y el 5% de los pacientes desarrollan síntomas críticos (insuficiencia respiratoria, shock séptico o disfunción multiorgánica) que requieren ingreso en la UCI. [45] Al menos un tercio de las personas infectadas por el virus no desarrollan síntomas perceptibles en ningún momento[46][47] Estos portadores asintomáticos tienden a no hacerse las pruebas y pueden seguir propagando la enfermedad[47][48][49][50] Otras personas infectadas desarrollarán los síntomas más tarde, lo que se denomina “presintomático”, o tienen síntomas muy leves y también pueden propagar el virus[50].

El número de personas generalmente infectadas por una persona infectada varía,[72] pero se estima que el número R0 (“R nought” o “R zero”) es de alrededor de 2,5.[73] La enfermedad se propaga a menudo en racimos, en los que las infecciones pueden rastrearse hasta un caso índice o una ubicación geográfica.[74] A menudo, en estos casos, se producen eventos de superdifusión, en los que muchas personas son infectadas por una sola persona.[72]

La máscara de tejido de tres capas

El diseño y la fabricación de mascarillas caseras puede ser una combinación de diferentes tipos de tejidos para un uso óptimo. Por ejemplo, según la Sociedad Americana de Química [18], una combinación de algodón con seda natural o gasa puede filtrar eficazmente las partículas de aerosol y, por lo tanto, es una buena opción para las mascarillas caseras. También se recomienda que los tejidos utilizados para las mascarillas no contengan ninguna sustancia química [19]. En el caso de que se utilice un tejido estampado, la capa del tejido en contacto directo con la cara debe ser un tejido liso libre de sustancias químicas.

Los datos recogidos fueron editados, codificados e introducidos en el programa informático Statistical Package for Social Scientists (SPSS) versión 22. La prueba de análisis de fiabilidad se determinó mediante la prueba alfa de Cronbach. Se realizó un análisis de la varianza (ANOVA) de los valores medios obtenidos para cada tipo de tejido. Además, también se llevó a cabo la diferencia de mínima significación (LSD). Por último, se realizó una regresión logística multinomial para estimar si la elección del tejido de la mascarilla por parte de las personas podía estar influida por su propia profesión. Los investigadores consideraron que la utilización de más de un enfoque de análisis de datos mejoraría la calidad y la validez del estudio al combinar e integrar los puntos fuertes asociados a cada método.

Materiales y composición de las máscaras de tela recomendados por la OMS

Eugenia O’Kelly no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

Probablemente se haya acostumbrado a llevar una mascarilla en público. Y probablemente lleve una de tela, ya que se nos ha instado a guardar las mascarillas N95, FFP3 y otras de “grado clínico” para el personal sanitario. Todo ello a pesar de que la ciencia no sabe lo bien que funcionan las mascarillas de tela.

Para superar esta situación, un equipo del que formo parte en la Universidad de Cambridge decidió probar varios tejidos para ver en qué medida protegían al usuario y al público cuando se utilizaban en mascarillas. Uno de los elementos de la eficacia de las mascarillas de tela puede descubrirse observando en qué medida los distintos materiales bloquean las partículas del tamaño de un virus (de 0,2 a 1,0 micrómetros).

Aunque algunas investigaciones ya habían estudiado la capacidad de los tejidos para actuar como filtros, estos trabajos anteriores sólo contemplaban una pequeña selección de tejidos y materiales domésticos, como paños de cocina, bufandas y camisetas. Sin embargo, estos primeros estudios demostraron que los tejidos podían ser prometedores como materiales de enmascaramiento. Por ejemplo, un estudio de 2013 descubrió que una camiseta de algodón era capaz de filtrar el 69% de las partículas durante la respiración normal.

Consejos para coser una máscara de tela de tres capas

Utilizas una mascarilla para cubrirte la nariz y la boca. Cuando estornudas, toses o hablas, las gotitas vuelan. La mascarilla bloquea las gotitas. De este modo, hay menos riesgo de enfermar a alguien. En otras palabras, el uso de la mascarilla tiene como objetivo principal proteger a los demás.

En otros entornos sanitarios (como centros de atención residencial, en el dentista, el fisioterapeuta, el logopeda, el psicólogo, etc.), se recomienda encarecidamente el uso de una mascarilla si no se puede garantizar una distancia de 1,5 metros.

El uso de una mascarilla facial sigue siendo recomendable en el transporte público, en espacios interiores, en zonas muy concurridas y en lugares donde no se pueda garantizar la distancia de 1,5 metros. Se recomienda el uso de mascarillas FFP2 para las personas médicamente vulnerables.