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Cómo vivir tu sexualidad es una decisión personal que sólo depende de ti y del momento de tu vida en el que te encuentres. Independientemente de tus decisiones, debes tener claro cómo evitar las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados. ¡Protégete!

Las infecciones o enfermedades de transmisión sexual -ITS o ETS- son aquellas que se pueden transmitir de una persona a otra durante las relaciones sexuales con penetración vaginal, anal u oral. Desde la primera vez que te expones a ellas.

Puedes tener el VIH y no saberlo, ya que la infección por el VIH no presenta síntomas. Sin embargo, con el paso de los años el virus debilita el sistema inmunitario y aparecen una serie de infecciones y enfermedades oportunistas que es lo que se conoce como SIDA.

Cómo te valoras, cómo es tu autoestima y la percepción que tienes de ti mismo es muy importante. Queremos hablarte de la anorexia y la bulimia como un problema de salud que hay que afrontar y tratar porque puede llegar a ser muy grave.

La violencia de género es aquella que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo. Lo más frecuente es que se produzca en el ámbito de la pareja. Puede ser violencia física, sexual, psicológica, digital (ciberacoso) o económica.

El clip cuadrado – Preservativo

El preservativo masculino es un tubo estrecho, hecho de goma de látex natural muy fina, suave y elástica. Se ajusta al pene erecto del hombre y debe colocarse antes de que el pene entre en la vagina. Los preservativos impiden que el esperma del hombre se encuentre con el óvulo de la mujer. Los preservativos masculinos son más precisos que los femeninos, ya que tienen una eficacia del 99%. Las parejas pueden utilizar los preservativos masculinos para prevenir las ETS y los embarazos. Haz clic en el siguiente enlace para ver una demostración de cómo poner un preservativo: ThinkContraception.

El preservativo femenino es un tubo de plástico de poliuretano muy fino o de goma. El único preservativo femenino disponible actualmente es el «Femidom».  Está cerrado por un extremo y diseñado para formar un revestimiento suelto en la vagina de la mujer con dos anillos flexibles, uno en cada extremo. Su eficacia es del 98% si se utilizan con cuidado.

Sexo inseguro: las mujeres se llevan la peor parte

El virus de la inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (en adelante VIH/SIDA) es un problema que afecta a millones de personas, principalmente en países de ingresos bajos y medios (Organización Mundial de la Salud, 2016). A pesar de los esfuerzos mundiales para prevenir su transmisión, el número de portadores sigue aumentando, registrándose 120.000 nuevos casos durante 2019 sólo en América Latina (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, 2019; Organización Panamericana de la Salud, 2019).

Este escenario ha impulsado múltiples esfuerzos gubernamentales para reducir las conductas sexuales de riesgo (en adelante, CSR) (es decir, las relaciones sexuales con uso inadecuado del preservativo, las relaciones sexuales bajo la influencia del alcohol y el consumo de drogas y las parejas sexuales múltiples), ya que son la principal vía de transmisión (Kilwein y Looby, 2018; Yi et al., 2018). A pesar de estos esfuerzos, los resultados de las intervenciones y programas de prevención siguen siendo insuficientes, especialmente en la población heterosexual (Kilwein et al., 2017; Habel et al., 2018).

Entre los mecanismos de prevención del VIH/SIDA, el que cuenta con más apoyo y consenso es el uso del preservativo (Johnson et al., 2018), ya que proporciona una barrera impermeable para las partículas del tamaño de los espermatozoides y los patógenos del VIH y las ITS, lo que hace que su uso sistemático y correcto sea eficaz para la prevención (Smith et al., 2015). Sin embargo, la literatura señala que una alta proporción de jóvenes reporta no usar condones de manera consistente, lo que aumenta el riesgo de infección por VIH/ITS (Pinyaphong et al., 2018). Por ejemplo, en el contexto chileno, sólo el 22,1% de los jóvenes entre 20 y 24 años y el 11,5% de los adultos entre 25 y 29 años reportan haber usado siempre preservativos femeninos o masculinos durante los últimos 12 meses (Ministerio de Salud, 2017).

África 54 – 3 de diciembre de 2019

Se analizó una encuesta nacional de hogares de una muestra representativa de 9.984 individuos de 15 años o más, realizada en 1996 mediante una combinación de entrevistas cara a cara y cuestionarios autocumplimentados, con el fin de describir la frecuencia de las conductas sexuales de riesgo para el VIH y el uso del preservativo en España. De un total de 8.101 personas (81%) que completaron el cuestionario, el 37% declaró no haber tenido ninguna pareja sexual durante los 12 meses anteriores, el 57% declaró tener una pareja y el 6% declaró tener más de una. El 3% declaró tener un comportamiento sexual de riesgo para el VIH (es decir, tener más de una pareja y no utilizar sistemáticamente el preservativo), un patrón de comportamiento que mostró una asociación positiva independiente con el sexo masculino, una edad de 20 a 59 años y el hecho de no estar casado. Entre los que habían tenido parejas sexuales ocasionales durante los 12 meses anteriores, el 38% había utilizado siempre el preservativo. En el análisis multivariante, el hecho de no utilizar sistemáticamente el preservativo con las parejas ocasionales se asoció a una mayor edad y a estar casado. De los que tuvieron parejas regulares durante los 12 meses anteriores, el 26% había utilizado siempre el preservativo, un hallazgo asociado a una edad más baja, un nivel educativo más alto, la soltería y la no convivencia con la pareja sexual. Esta encuesta ha proporcionado algunos indicadores útiles para la prevención. La repetición periódica de esta encuesta permitiría detectar posibles cambios en los comportamientos sexuales de riesgo.