Derrame ocular causas y consecuencias

Síndrome de derrame uveal

El edema macular es la acumulación de líquido en la mácula, una zona situada en el centro de la retina. La retina es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo y la mácula es la parte de la retina responsable de la visión nítida y directa. La acumulación de líquido hace que la mácula se hinche y engrose, lo que distorsiona la visión.

El principal síntoma del edema macular es la visión borrosa u ondulada cerca o en el centro del campo visual. Los colores también pueden aparecer desvaídos o descoloridos. La mayoría de las personas con edema macular presentan síntomas que van desde una visión ligeramente borrosa hasta una pérdida de visión notable. Si sólo está afectado un ojo, es posible que no note que su visión es borrosa hasta que la enfermedad esté muy avanzada.

El edema macular se produce cuando hay una fuga y acumulación anormal de líquido en la mácula a partir de los vasos sanguíneos dañados en la retina cercana. Una causa común del edema macular es la retinopatía diabética, una enfermedad que puede darse en personas con diabetes. El edema macular también puede producirse después de una cirugía ocular, en asociación con la degeneración macular asociada a la edad, o como consecuencia de enfermedades inflamatorias que afectan al ojo. Cualquier enfermedad que dañe los vasos sanguíneos de la retina puede provocar un edema macular.

Radiopedia del desprendimiento de coroides

El edema corneal se refiere a la inflamación de la córnea, la superficie exterior del ojo, transparente y con forma de cúpula, que ayuda a ver con claridad. Esta afección está causada por la acumulación de líquido en la córnea. Si no se trata, el edema corneal puede provocar una visión nublada.

La acumulación de líquido en la córnea hace que la visión se vuelva borrosa y nublada. Estos efectos son peores cuando se despierta por la mañana, pero van desapareciendo a lo largo del día a medida que la córnea se va secando con los ojos abiertos.

La córnea está formada por capas de tejido que ayudan a enfocar la luz en la parte posterior del ojo para producir imágenes claras. A lo largo de la superficie interna de la córnea hay una capa de células llamada endotelio. Su función es bombear el líquido que se acumula en el interior del ojo. Los daños en esta capa provocan la acumulación de un exceso de líquido que enturbia la córnea y afecta a la visión.

Si la inflamación es lo suficientemente grave como para causar problemas de visión significativos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para sustituir la córnea con un trasplante de córnea o una intervención DSEK, que sustituye sólo la capa endotelial.

Desprendimiento de coroides hemorrágico

La hemorragia supracoroidal (SCH) es una patología poco frecuente, pero que puede poner en peligro la visión y que puede manifestarse como consecuencia de una cirugía intraocular. Se produce cuando la sangre de las arterias ciliares largas o cortas se llena dentro del espacio entre la coroides y la esclerótica[1].

Las hemorragias supracoroideas se clasifican de varias maneras. Pueden clasificarse en función del tamaño y la extensión de la hemorragia, la relación con la cirugía intraocular (intraoperatoria/expulsiva o postoperatoria/retrasada) o los acontecimientos precipitantes (espontánea, traumatismo contuso/penetrante o perioperatoria)[2] Chu et al. señalan que la SCH traumática se comporta de forma diferente a la SCH perioperatoria y “debe considerarse una entidad distinta”[2] Este informe se centrará principalmente en la SCH en relación con la cirugía intraocular.

Aunque existen varias teorías sobre el mecanismo por el que se desarrollan los SCH, el tema general es la hipotonía o la PIO baja[2]. La hipotonía provoca la rotura de las arterias ciliares posteriores largas o cortas, lo que provoca una hemorragia en el espacio entre la coroides y la esclerótica[2]. [El debate actual es si el daño preexistente en las arterias ciliares posteriores aumenta su susceptibilidad a la rotura en momentos de estrés o si la hipotonía provoca un derrame coroideo importante que estira y rompe las arterias[2][3] Los estudios histopatológicos aportan más pruebas a esta última opción,[3] pero lo más probable es que la SCH sea una combinación de ambos mecanismos[2][4].

Besos coroidales

ResumenLos biomarcadores proporcionan un enfoque potente y dinámico para mejorar nuestra comprensión de los mecanismos subyacentes a las enfermedades oculares con aplicaciones en el diagnóstico, la modulación de la enfermedad o para la predicción y el seguimiento de la respuesta clínica al tratamiento. Definidos como indicadores medibles de procesos normales o patológicos, la evaluación de biomarcadores se ha utilizado ampliamente en el desarrollo de fármacos en el ámbito clínico para comprender mejor la eficacia del tratamiento en las enfermedades oculares. Los biomarcadores en el ojo tienen la ventaja de acceder a múltiples matrices oculares mediante métodos mínimamente invasivos. La repetición de la toma de muestras para la evaluación de biomarcadores ha permitido obtener medidas objetivas reproducibles del proceso de la enfermedad o de las respuestas biológicas a un tratamiento farmacológico. Esta revisión describe el uso de biomarcadores con respecto a cuatro matrices oculares de las que se toman muestras habitualmente en la clínica: lágrimas, conjuntiva, humor acuoso y vítreo. Se discuten los problemas que afectan a la evaluación de los biomarcadores, así como las oportunidades para aprovechar los biomarcadores de manera que, en última instancia, puedan utilizarse para una terapia dirigida personalizada.