Contractura muscular pierna

Contracción frente a rigidez

La poliomielitis paraliza los nervios motores (sobre todo los de las piernas, pero también frecuentemente los de la espalda y a veces los de los brazos). Los músculos que los nervios paralizados deben controlar no reciben suficiente ejercicio, por lo que comienzan a atrofiarse poco después de que el paciente se haya recuperado de la fase activa de la enfermedad.

Cuando, como ocurre a menudo, los músculos se atrofian de forma desigual en los dos lados opuestos de una articulación, se denomina “desequilibrio muscular” y, si no se corrige, suele dar lugar a que la articulación favorezca fuertemente una posición determinada (el músculo más fuerte tira más fuerte que el paralizado).

Por ejemplo, a menudo en los casos de poliomielitis, los músculos de la parte posterior del muslo están menos paralizados y conservan más fuerza (se atrofian menos) que los músculos de la parte delantera del muslo.    Dado que los músculos de la parte posterior del muslo que tiran de la pierna hacia atrás en posición doblada encuentran poca resistencia de los músculos de la parte delantera del muslo (utilizados para tirar de la parte inferior de la pierna hacia delante en posición de pierna recta), la pierna llega a “preferir” una posición doblada y los músculos de la parte posterior del muslo se acostumbran a no estar completamente estirados con mucha frecuencia.

Contractura muscular.

CAPÍTULO 8ContraccionesLos miembros que ya no se enderezan¿Qué son las contracciones? Cuando un brazo o una pierna están en una posición doblada durante mucho tiempo, algunos de los músculos se acortan, de modo que el miembro no puede enderezarse completamente. O los músculos acortados pueden mantener una articulación recta, de modo que no puede doblarse. Decimos que la articulación tiene una “contractura”. Las contracturas pueden producirse en cualquier articulación del cuerpo. Por ejemplo:1. Miguel pasó los primeros años de su vida gateando porque tenía una pierna paralizada.Como no podía ponerse de pie, mantenía la cadera y la rodilla dobladas y el pie en posición de puntillas, así.

Cuando los músculos que doblan o tiran de una extremidad en una dirección son mucho más fuertes que los que tiran de ella en la dirección opuesta, decimos que hay un “desequilibrio muscular”. Cuando la parálisis, las articulaciones dolorosas o la espasticidad (véase la página 89) provocan un desequilibrio muscular, es mucho más probable que se produzcan contracturas.

EXAMINAR AL NIÑO EN BUSCA DE CONTRACTURAS Esto se hace probando la “amplitud de movimiento” de diferentes articulaciones, como se describe en las páginas 27 a 29. La mayoría de las contracturas son evidentes cuando se las examina. Pero las contracturas de cadera pueden pasar desapercibidas con facilidad.

Contractura frente a tirantez

Una contractura se produce cuando los tejidos normalmente elásticos son sustituidos por un tejido fibroso no elástico. Este tejido dificulta el estiramiento de la zona e impide el movimiento normal. Las contracturas se producen sobre todo en la piel, los tejidos subyacentes y los músculos, tendones y ligamentos que rodean una articulación. Afectan a la amplitud de movimiento y a la función de una determinada parte del cuerpo. A menudo, también hay dolor.Causas

El médico le preguntará sobre sus síntomas. Las preguntas pueden incluir cuándo empezaron los síntomas, si tiene o no dolor en la zona afectada y qué tratamientos ha recibido en el pasado.Según la causa y el tipo de contractura, puede necesitar pruebas como una radiografía.El tratamiento puede incluir fisioterapia, medicamentos y aparatos ortopédicos. El tratamiento puede incluir fisioterapia, medicamentos y aparatos ortopédicos. La cirugía puede ser útil para algunos tipos de contracturas.

Campbell TM, Dudek N, Trudel G. Joint contractures. En: Frontera, WR, Silver JK, Rizzo TD Jr, eds. Essentials of Physical Medicine and Rehabilitation. 4th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2019:cap 127.Miller RH, Azar FM, Throckmorton TW. Lesiones de hombro y codo. En: Azar FM, Beaty JH, eds. Ortopedia operativa de Campbell. 14th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2021:capítulo 46.

Gestión de las contracciones

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Las contracturas musculares pueden producirse por muchas razones, como la parálisis, la atrofia muscular y las formas de distrofia muscular. Fundamentalmente, el músculo y sus tendones se acortan, lo que provoca una reducción de la flexibilidad.

Por ejemplo, en el caso de una parálisis parcial (por ejemplo, la poliomielitis), la pérdida de fuerza y de control muscular suele ser mayor en unos músculos que en otros, lo que provoca un desequilibrio entre los distintos grupos musculares en torno a determinadas articulaciones. Un ejemplo: cuando los músculos que realizan la dorsiflexión (flexión del pie hacia arriba) son menos funcionales que los músculos que realizan la plantarflexión (flexión del pie hacia abajo) se produce una contracción, lo que hace que el pie tenga un ángulo progresivamente descendente y pierda flexibilidad. Diversas intervenciones pueden frenar, detener o incluso revertir las contracturas musculares, desde la fisioterapia hasta la cirugía. Una causa común para que el tobillo pierda su flexibilidad de esta manera es tener las sábanas metidas a los pies de la cama cuando se duerme. El peso de las sábanas mantiene los pies plantarflexionados toda la noche. Corregir esto no metiendo las sábanas a los pies de la cama, o durmiendo con los pies colgando de la cama cuando se está en posición prona, es parte de la corrección de este desequilibrio.